La “radiestesia” y su papel respecto a la ciencia.

El presente trabajo tiene como objetivo saber que es la “radiestesia”, cuál es su objeto de estudio, cuáles son sus aplicaciones y porqué no es considerada como ciencia. Se hace referencia a los rayos cósmicos y a las fuentes de energía del planeta. Dedico este trabajo al ahora desaparecido Guido S. Bassler. Agradezco mucho al autor permitirme hacer referencia a sus obras y mandarme desinteresadamente desde Argentina parte de su bibliografía hasta México, en junio de 2003. El especial se presenta en dos partes para una cómoda lectura. La siguiente tiene el título “Todo a nuestro alrededor produce energía”. http://veracidadinformativa.blogspot.com/2009/08/todo-nuestro-alrededor-produce-energia.html
La “radiestesia” y su papel respecto a la ciencia.
La “radiestesia” no ha logrado convertirse en ciencia, pese a que sus postulados han tenido influencia desde antiguas civilizaciones hasta fechas recientes. Cientos son las personas en todo el mundo que practican esa disciplina y varios los libros publicados al respecto. Entre ellos, los escritos por el especialista Guido S. Bassler. La “radiestesia” es la disciplina que originalmente se sigue para detectar ríos subterráneos a través de una varita que se conoce como horqueta y que, en la actualidad, permite evitar enfermedades.
El término “radiestesia” se deriva de “radius”, que significa rayo y “aisthesis” que significa sensibilidad, y fue introducido en 1930 por el sacerdote francés Alexis Bouly para quitar a la disciplina el sentido mágico que erróneamente se le atribuía. Antes de eso, a las personas que utilizaban su horqueta para descubrir ríos o depósitos de agua subterráneos se les conocía como “rabdomantes”, cuyo significado era algo así como, “adivinadores de radiaciones”.
La “radiestesia” no es considerada ciencia debido a que la frecuencia a la que se detectan las radiaciones generadas por fracturas geológicas, cavidades subterráneas, vetas de agua y líneas de fuerza del campo magnético terrestre se encuentra en los largos de onda de los centímetros y decímetros, lo que dificulta su detección a través de los instrumentos actuales de medición en los que se basa el método científico.
Para comprender mejor lo anterior, remitámonos a las clasificaciones que existen sobre la energía. A ésta se le puede clasificar en escala descendente de la siguiente manera: A) Masa negra (energía escalar, antimateria). B) “Nube física”, en la que los nucleones están en el núcleo del átomo, pero no en envolventes. C) radiaciones ionizantes, entre las que se encuentra la radiación cósmica, los rayos x y la radiación ultravioleta D) La luz visible y E) Las radiaciones blandas no ionizantes, entre las que se encuentran la radiación infrarroja, las ondas milimétricas y también las ondas ultracortas. Cuando hablamos de “radiestesia”, se habla del umbral de las radiaciones ionizantes ya que actúa, en principio, en la zona de la “Nube Física”.
Otro de los impedimentos para que la “radiestesia” pueda ser considerada como ciencia es que los instrumentos de detección radiestésicos no funcionan en las manos de cualquier persona, sino sólo de aquellas cuya tasa de vibración específica se encuentre en resonancia con la frecuencia vibratoria de las radiaciones terrestres, ya sea en forma natural o adquirida. Algunos especialistas estiman que las frecuencias detectadas no son más que producto del reflejo de los rayos cósmicos procedentes del espacio.
Desde el punto de vista de los radiestesistas, los seres vivos están adaptados para tolerar los rayos cósmicos, pero no para soportar por tiempo prolongado su reflejo sobre vetas de agua o puntos de cruce de líneas de fuerza del campo magnético de la Tierra. Se ha precisado que las radiaciones terrestres afectan el sistema endocrino de los seres humanos, de allí que la práctica de la “radiestesia” se expanda a prevenir enfermedades o, incluso, mejorar la producción en sectores como el agropecuario. Desde luego, y al igual que la ciencia, los beneficios que la “radiestesia” puede brindar son sólo para quienes son flexibles a esos conocimientos y teorías.
En pocas palabras las radiaciones terrestres y su influencia sobre los seres vivos son el objeto de estudio de la “radiestesia”, que si llegará a alcanzar el nivel de ciencia, podría tener la respuesta final a problemas de salud como el cáncer.
La influencia de radiaciones terrestres sobre plantas y animales.
Los animales son incluso más sensibles a las radiaciones terrestres que los seres humanos. Los caballos, vacas, gallinas y perros las rechazan, pero los gatos, hormigas y arañas las necesitan para su sobrevivencia.
Algunas plantas o árboles enferman o mueren dependiendo de la intensidad de las radiaciones terrestres donde se encuentren ubicados. Sin embargo, otras especies las necesitan para desarrollarse mejor como es el caso de los robles, las palmeras, algunas especies de zonas tropicales y, en general, todas las plantas que crecen en zonas áridas como cactus y arbustos espinosos.
No siempre las radiaciones telúricas son nocivas. Dependiendo de la conjunción de las líneas de fuerza, también pueden ser puntos altamente energéticos con efectos tonificantes y exaltantes como los ubicados bajo la construcción de centros ceremoniales y pirámides. Para la ciencia es impredecible el lugar donde puede caer un rayo durante una tormenta eléctrica, pero para la “radiestesia” es simple, donde hay radiaciones, producto de las vetas de agua subterráneas.
Una importante aplicación para conservar la salud.
La existencia de fuentes de radiación terrestres afecta directamente a las neuronas impidiendo el sueño. Especialistas radiestesistas aseguran que la mejor manera de combatir este mal es intentando cambiar la posición del lugar de descanso, es decir la cama, a otro lugar para evitar posesionar la cabeza sobre zonas de mayor influencia energética terrestre. Esta precisamente es una de las aplicaciones más importantes de la “radiestesia”. Con ayuda de esa disciplina se pueden edificar construcciones libres de efectos negativos para los seres vivos.
Lo anterior también explica porque es importante planear el área de descanso lo más lejos posible de tuberías, cisternas y redes mayores de la instalación eléctrica como pueden ser los transformadores.
La red de Hartmann.
Guido S. Bassler hace referencia a un sistema de franjas de radiación, consideradas líneas de fuerza del campo magnético del planeta. Miden aproximadamente 23 centímetros de ancho y cubren la superficie del globo terrestre en forma de reticulado con distancias de aproximadamente dos a dos metros y medio con orientación norte-sur y este-oeste que se disparan hasta la ionosfera.
Su capacidad de penetración es tan fuerte que atraviesa gruesas losas de hormigón como si no existieran y su efecto se hace sentir lo mismo fuera como dentro de un edificio, igualmente a flor de tierra como en el piso más alto de un moderno rascacielos.
En estas zonas de radiación de la red global, también denominada red H o red de Hartmann, convergen toda una serie de factores de distorsión como son una mayor ionización, radiación cósmica, presencia de radiaciones gama y microondas. Sumada a estas, existe otra forma de energía diagonal denominada red de Curry, nombre otorgado en honor a su descubridor. La misma está de alguna manera relacionada con la red global, pero es más espaciada y de menos intensidad.
Al respecto, científicos han llevado a cabo mediciones con aparatos especializados. Han logrado establecer el campo magnético, la radiación infrarroja y la conductividad eléctrica del suelo, además de la resistencia eléctrica de la piel y velocidad de la sedimentación de la sangre sobre tales lugares. Los especialistas en “radiestesia” logran resultados similares a través de sencillos instrumentos como el péndulo y la vara u horqueta.
Algunos especialistas afirman que en lo relativo a las llamadas “radiaciones terrestres” no se trata de “rayos” en el sentido físico, sino más bien de “campos energéticos geobiológicos”, ya que hay que recordar que la Tierra es un enorme imán giratorio que está rodeado por un enorme campo magnético.
Guido S. Bassler expone que el desarrollo de las células vivientes depende de procesos bioeléctricos. Se necesita por tanto de la energía existente en la atmósfera terrestre para el normal funcionamiento de nuestro organismo, pero las distorsiones del campo magnético natural de la Tierra interfieren dramáticamente con este proceso.
“Al igual que la Tierra, cada cuerpo y cada objeto, cada célula, molécula, átomo, y cada partícula subatómica, tiene su propio campo magnético con su “spin” o momento de giro específico”, dice el especialista. Agrega que es fundamental para cualquier organismo una correcta y adecuada polarización o alineación magnética de sus partes componentes, para que pueda vibrar a un ritmo de frecuencias armónicas y pueda conservar su estado de salud.
Los seres vivos tienen la suficiente capacidad de compensar las perturbaciones pasajeras que pueda causar un campo magnético disarmónico, pero si queda expuesto un tiempo prolongado a las influencias de distorsión de un campo más fuerte, entonces las células se despolarizan y ya no trabajan correctamente, lo cual genera enfermedades.
Estas emisiones de energía afectan a todas las células de nuestro cuerpo. Especialmente allí, donde se forma el cruce de estas franjas comprendidas por la red de Hartmann y Curry, las vetas de agua y las fallas geológicas. De la mayor o menor intensidad de estas radiaciones, y desde luego también de la vitalidad y predisposición de la persona, depende el tipo o clase de enfermedad, así como la gravedad de la misma.
El cáncer visto como una enfermedad multifactorial.
Guido S. Bassler define al cáncer como una enfermedad producida por la despolarización de las células y los estados anímicos de la persona como el estrés, extrema tristeza o una sorpresa desagradable.
Si los pensamientos negativos repercuten sobre algún órgano como el hígado, por citar sólo un ejemplo, y al mismo tiempo se encuentra alterado energéticamente por radiaciones terrestres, se puede generar un cáncer en menos de 24 horas. Ya lo decía el doctor alemán Gert R. Hamer, es una “enfermedad del alma” causada por una experiencia traumática muy aguda que produce un virtual “cortocircuito” en el cerebro.
El ingeniero Guido S. Bassler apunta que el doctor Hamer, quien poseía una clínica en Roma y además había superado un cáncer tras el homicidio de su hijo, llegó a la conclusión de que la enfermedad se origina en un solo día cuando el nivel anímico está deprimido y cuando un conflicto emocional sumado a la impotencia de no poder hacer nada se ha condensado en forma extrema.
A causa del conflicto anímico permanente, con el cual el paciente está ocupado de día y de noche, se produce un desequilibrio del campo eléctrico físico en el sistema nervioso. Una falla de comando en el cerebro degenera a células cancerosas, pues no tiene control sobre ellas. La actividad cerebral causante de esos efectos negativos se comprueba fácilmente a través de una tomografía computarizada.
Pero, hay muchísimas personas que sufren o sufrieron de graves problemas emocionales y no enferman de cáncer. Por otra parte, en todos los casos sin excepción, están presentes los factores de radiación terrestre. Podemos deducir de esto, que en el caso de presentarse el mal siempre hay una convergencia de por lo menos esos dos factores, aseguraba el especialista en “radiestesia”, Guido S. Bassler.
Estimado Sr. Gilberto Quiroz Paredes:
ResponderEliminarEl que suscribe, Prof. Juan Carlos Russo, actual presidente de la Asociación Argentina de Radiestesia. Gracias por recordar a nuestro ex vicepresidente Ing. Guido S. Bassler, mi maestro.-
Su maravilloso país cuenta con una Sociedad de Radiestesia en Monterrey, Nuevo Leon, a cargo de su presidente DR. Jorge Santos Cantu.
Además le escribo para establecer contacto y colaborar en el desarrollo de esta Disciplina Interdisciplinaria que es la Radiestesia.
Reciba un cordial Saludo.-
Juan Carlos Russo
www.radiestesiaargentina.netfirms.com
radiestesiadeargentina@fibertel.com.ar
asociacionargentinaderadiestesia@hotmail.com
juancarlos.russo@gmail.com
saludos, soy un joven interesado en trabajar en un experimento cientifico de feria cientifica sobre la importancia de la radiestesia deseo mas informacion.
ResponderEliminarLa información que puedas encontrar de Guido S. Bassler es totalmente fidedigna y fundamentada y de valor bibliográfico. Debes hacer hasta lo imposible por conseguir un ejemplar de su libro "Los secretos de la Radiestesia" de editorial Errepar. Viene muy completo. Después de leerlo consulta mi artículo "Radiestesia en Tecozautla" en este mismo blog y con fotollamada en el lado de la columna izquierda.
ResponderEliminarInfórmame de esa feria para poder escribir algo sobre ella y espero que nos mantengamos en contacto...