De acuerdo con notas de la UNAM los tres colores principales de los ajolotes son rosa (leucístico), dorado y negro, pero a partir de estos colores surgen numerosas combinaciones genéticas, lo que hace posible una diversidad sorprendente. De esas combinaciones es que podemos tener ejemplares que varían entre café, negro, verde, manchados, amarillos y algunas veces rosados, existiendo también ajolotes albinos con numerosas manchas dispersas en todo el cuerpo.
La UNAM resalta que muchas de estas variaciones pigmentarias, como el albino o rosado, son más comunes en cautiverio debido a la cría selectiva, aunque en estado silvestre predominan tonos oscuros (negro, café o verde) que proporcionan mejor camuflaje en los canales de Xochimilco. Programas en planteles como el CCH Oriente y Vallejo mantienen criaderos con múltiples variedades para fines educativos y de conservación.
Esta diversidad no solo es estética, sino que refleja procesos genéticos estudiados en la universidad, contribuyendo a esfuerzos por preservar al ajolote en chinampas-refugio y laboratorios. Incluso hay uno de aspecto con pigmentación aparentemente azul (lucísticos con branquias azules) que se conocen como ajolotes melánicos o lucísticos muy valorados por coleccionistas. (ILUSTRACIÓN SEGIAGUA 2023)

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