viernes, 17 de abril de 2009

El peso del alma, un experimento fallido de Duncan Mac Dougall.

Gran debate ha causado entre filósofos, religiosos y científicos la probabilidad de la existencia del alma. Casi desde que el ser humano existe se ha cuestionado sobre el tema. La comunidad científica, por su parte, también ha buscado respuestas al respecto, pero el conocimiento cada vez mayor de las estructuras de los seres vivientes ha llevado a la conclusión de que no es un tema para la ciencia. No porque no sea creíble, sino porque no se ha podido demostrar a través del método.

La posición de la ciencia de acuerdo al fisiólogo molecular Marcelino Cereijido, investigador del Cinvestav, es agnóstica, es como pasar la pelota al campo contrario, porque el agnóstico no dice que Dios no existe, no dice que el alma no existe, sino que nadie ha demostrado que exista.

La inquietud científica ha llevado a explorar temas que hoy son mitos y leyendas. Por ejemplo, Galileo Galilei, en su tiempo aseguraba haber calculado la dimensión exacta del infierno descrito por Dante en la Divina Comedia. Incluso el matemático y físico británico, tan respetable y reconocido por la formulación de la Ley de la Gravitación Universal, Isaac Newton, llegó a relacionar la novela con leyes de la física.

Entre los experimentos más insólitos está el del médico estadunidense Duncan Mac Dougall de Haverhill, Massachussets. Quería demostrar que el alma humana existe y tiene peso. Nadie sabe cómo, pero en febrero de 1907 había reclutado a seis moribundos para observarlos y pesarlos antes, durante y después del proceso de muerte. Midió cada cambio de peso con una báscula de alta precisión.

El resultado parecía coincidir en cada caso: se pierden poco más de 21 gramos al momento de morir. Ni así Mac Dougall se atrevió a asegurar que el alma existe y tiene peso, pero la noticia se expandió rápido al grado de filtrarse a las páginas del New York Times. Lo curioso es que la “evidencia experimental” consistió en sólo seis pacientes.

Tampoco precisó si los famosos 21 gramos no se relacionaban, en verdad, con el sudor, cese de la respiración, coagulación de la sangre, vaciamiento de los pulmones o si su sistema de medición era realmente exacto. El alto margen de error indudablemente resta veracidad científica a esos acontecimientos y ha desembocado en un mito que causa curiosidad entre los que gustan de esos temas.

4 comentarios:

  1. Hola... el dibujo que acompaña a esta entrada es precioso y digno de una pared de mi casa. ¿Podrías decirme su origen?

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  2. Es difícil. La busqué en Google y verifiqué que se pudiera utilizar. Sin embargo, no la vi en una versión grande... Podrías intentar.

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  3. Que interesante. Leí una vez que un alquimista decia que el alma se podia saborear y oler. He llegado a pensar que si, el sudor se huele y nuestra piel tiene sabor, es divertido relacuonar al alma con esa flora microbiotica que vive con y a causa de nosotros. Como una atmósfera terrestre, pero en su versión alma. :)

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