Al hablar de sexo la pregunta que a todo mundo se nos viene a la mente es: ¿El tamaño importa? Otros dicen que lo más grande es lo mejor. Pues bien, aquí les diremos lo que muchos quieren escuchar. Sí importa, claro que importa, pero vamos por partes. De los primates el ser humano es el que tiene el pene más grande y todo es cuestión de evolución. De no ser así, tal vez ya nos hubiéramos extinguido.
La evolución que nos hizo andar todo el tiempo en dos piernas impactó en la forma en la que nos reproducimos. Las mujeres se llevaron la peor parte, la más dolorosa, aquella en la que los alumbramientos implican neonatos que son consumados contorsionistas para nacer y a los hombres, pues parece que no fuimos tratados tan mal, tuvimos que tener un pene más grande.
Regularmente en los mamíferos que andan en cuatro patas la vagina de las hembras se abre en la parte posterior del cuerpo y se dirige hacia el interior en un plano horizontal inclinado hacia abajo, lo que facilita que el esperma del macho se quede adentro y los espermatozoides lleguen al cuello del útero en cuyo fondo se encuentra el óvulo. En esa posición horizontal en la que la hembra se desplaza no hay pérdida de semen por gravedad.
Pues bien, la evolución a la marcha erguida de los seres humanos hizo que la forma de los órganos reproductivos se transformara. En las mujeres uno de los cambios más notables fue el desplazamiento de la vagina ya que al modificarse la arquitectura de la pelvis, tuvo que rotar abierta hacia delante y dirigida hacia arriba. Y pues bien una vagina vertical con dirección hacía arriba influyó en la evolución del pene para que cumpliera su función en la reproducción humana.
En cada eyaculación existen entre 100 y 400 millones de espermatozoides y solamente uno supera la gravedad y las barreras físicas, químicas y biológicas para fecundar al óvulo. Ello porque la vagina de la mujer es vertical, pero su cuello uterino se mantuvo horizontal, lo que implica una complicada esquina en un entorno químicamente letal para nuestros pequeños amiguitos. Pero si la vagina es letal el cuello uterino es fatal para ellos. La mayoría de los espermas quedan atrapados en esa zona en la que son atados por el sistema inmunológico, lo que frena su acceso a las trompas de falopio donde se concreta la concepción.
A tal exigencia, la evolución hizo su tarea para que un pene más largo en los primates bípedos humanos acorte el camino en una vagina vertical y un cuello uterino peligroso. Mientras más profundo se entre en el cuerpo de la mujer se acorta la distancia que tienen que recorrer los “valientes” espermatozoides. Es decir el cuerpo de la mujer es el culpable de los penes grandes en hombres.
El tamaño del pene de los seres humanos resulta extraordinario en comparación con los otros primates, ejemplo de ello son los gorilas cuyos miembros en erección no pasan de los cinco centímetros en cuerpos de alrededor de 200 kilogramos. Es decir, un centímetro por cada cuarenta kilos de masa corporal, ah pero eso sí, ridiculizan al ser humano en cuanto a posiciones sexuales más creativas.
Una investigación liderada por la Universidad de Australia Occidental sugiere que los penes largos en los seres humanos influyen en la elección de pareja por parte de las mujeres, pero también en cómo los hombres evalúan la amenaza que representan sus rivales masculinos.
La investigación se enfocó, además, en la importancia que dan mujeres y hombres al tamaño del pene. Se analizaron las respuestas de más de 600 hombres y 200 mujeres ante figuras masculinas generadas por ordenador con variaciones en altura, forma corporal (relación hombro-cadera) y tamaño del pene. En el caso de las mujeres, el atractivo tenía un límite claro: más altura, más músculos o un pene mayor dejaban de sumar puntos a partir de cierto nivel. Los hombres, en cambio, percibieron de forma sistemática a las figuras con rasgos más exagerados como rivales más peligrosos. (Texto: Equipo Mundo y Tecnología)
La evolución que nos hizo andar todo el tiempo en dos piernas impactó en la forma en la que nos reproducimos. Las mujeres se llevaron la peor parte, la más dolorosa, aquella en la que los alumbramientos implican neonatos que son consumados contorsionistas para nacer y a los hombres, pues parece que no fuimos tratados tan mal, tuvimos que tener un pene más grande.
Regularmente en los mamíferos que andan en cuatro patas la vagina de las hembras se abre en la parte posterior del cuerpo y se dirige hacia el interior en un plano horizontal inclinado hacia abajo, lo que facilita que el esperma del macho se quede adentro y los espermatozoides lleguen al cuello del útero en cuyo fondo se encuentra el óvulo. En esa posición horizontal en la que la hembra se desplaza no hay pérdida de semen por gravedad.
Pues bien, la evolución a la marcha erguida de los seres humanos hizo que la forma de los órganos reproductivos se transformara. En las mujeres uno de los cambios más notables fue el desplazamiento de la vagina ya que al modificarse la arquitectura de la pelvis, tuvo que rotar abierta hacia delante y dirigida hacia arriba. Y pues bien una vagina vertical con dirección hacía arriba influyó en la evolución del pene para que cumpliera su función en la reproducción humana.
En cada eyaculación existen entre 100 y 400 millones de espermatozoides y solamente uno supera la gravedad y las barreras físicas, químicas y biológicas para fecundar al óvulo. Ello porque la vagina de la mujer es vertical, pero su cuello uterino se mantuvo horizontal, lo que implica una complicada esquina en un entorno químicamente letal para nuestros pequeños amiguitos. Pero si la vagina es letal el cuello uterino es fatal para ellos. La mayoría de los espermas quedan atrapados en esa zona en la que son atados por el sistema inmunológico, lo que frena su acceso a las trompas de falopio donde se concreta la concepción.
A tal exigencia, la evolución hizo su tarea para que un pene más largo en los primates bípedos humanos acorte el camino en una vagina vertical y un cuello uterino peligroso. Mientras más profundo se entre en el cuerpo de la mujer se acorta la distancia que tienen que recorrer los “valientes” espermatozoides. Es decir el cuerpo de la mujer es el culpable de los penes grandes en hombres.
El tamaño del pene de los seres humanos resulta extraordinario en comparación con los otros primates, ejemplo de ello son los gorilas cuyos miembros en erección no pasan de los cinco centímetros en cuerpos de alrededor de 200 kilogramos. Es decir, un centímetro por cada cuarenta kilos de masa corporal, ah pero eso sí, ridiculizan al ser humano en cuanto a posiciones sexuales más creativas.
Una investigación liderada por la Universidad de Australia Occidental sugiere que los penes largos en los seres humanos influyen en la elección de pareja por parte de las mujeres, pero también en cómo los hombres evalúan la amenaza que representan sus rivales masculinos.
La investigación se enfocó, además, en la importancia que dan mujeres y hombres al tamaño del pene. Se analizaron las respuestas de más de 600 hombres y 200 mujeres ante figuras masculinas generadas por ordenador con variaciones en altura, forma corporal (relación hombro-cadera) y tamaño del pene. En el caso de las mujeres, el atractivo tenía un límite claro: más altura, más músculos o un pene mayor dejaban de sumar puntos a partir de cierto nivel. Los hombres, en cambio, percibieron de forma sistemática a las figuras con rasgos más exagerados como rivales más peligrosos. (Texto: Equipo Mundo y Tecnología)

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