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domingo, 13 de diciembre de 2009

Marie Curie, su vida por amor a la ciencia y a la humanidad / Nació el 7 de noviembre de 1867.

A partir de que el físico francés, Antoine Becquerel, descubriera la radiactividad en 1896 por investigar los rayos X identificados por Wilhelm Roentgen en 1895, y comprobar que las sales de uranio empañaban las placas fotográficas a pesar de estar en lugares oscuros, la comunidad científica, amedrentada por los efectos devastadores de este fenómeno, se lanzó a la tarea de ampliar sus conocimientos al respecto para conocer todas sus desventajas y averiguar si podía ser utilizada para beneficio de la humanidad.

La radiactividad, característica de ciertos materiales, por lo regular mata a las células vivas, pues los isótopos radiactivos o radisótopos presentan núcleos inestables, es decir, que se desintegran liberando altas cantidades de energía. La polaca Marie Curie, nacida el 7 de noviembre de 1867, se interesó en los trabajos de Becquerel y decidió hacer su tesis doctoral al respecto.

En compañía de su marido Pierre Curie descubrió que la pecblenda, material derivado del uranio, emitía aun mayor radiactividad. El hallazgo le posibilitó el encuentro de dos sustancias de la actual tabla periódica de los elementos, el polonio y el radio, todo a pesar de que el laboratorio en el que trabajaron era de fabricación casera bajo condiciones de pobreza.

En 1912 la Sorbona y el Instituto Pasteur crearon en París, Francia, el Instituto del radio para investigar la radiación y sus aplicaciones. Marie fue la directora y se dedicó a apoyar los esfuerzos científicos además de recaudar recursos económicos para ese fin. La muerte la sorprendió años después a consecuencia de una enfermedad producto de su constante contacto con los materiales radiactivos.

El legado que dejó a la humanidad es grande ya que sus trabajos, unidos a los de su marido Pierre Curie y Becquerel, dan herramientas valiosas al campo de la medicina para combatir enfermedades mortales como el cáncer. El correcto uso de la radiactividad se emplea para detectar el paso de sustancias químicas en el organismo, proceso muy utilizado para detectar problemas en el sistema circulatorio y encontrar diagnósticos en esa especialidad médica, además de matar bacterias, buscar fugas en tuberías y comprobar el desgaste de las piezas de las máquinas.

Investigaciones posteriores permitieron clasificar los tipos de radiación que emiten ciertas sustancias químicas en la naturaleza. Existen tres clases, los rayos alfa, beta, y gamma.

Cada tipo de radiación penetra distintos espesores de diversas materias y las tres pueden ser muy peligrosas si los tejidos vivos las absorben. Por lo regular, los rayos alfa no pueden penetrar el papel, pero los rayos beta si lo hacen al ser sólo detenidos por las capas de aluminio. Por su parte, solo gruesas capas de plomo pueden detener a las radiaciones gamma.

Es importante destacar los siguientes conceptos: El rayo alfa es una corriente de partículas con carga positiva compuestas por dos protones y dos neutrones. Son más pesadas que las del rayo beta y se desplazan al 10% de la velocidad de la luz. Los rayos beta son corrientes de electrones con carga negativa las cuales apenas tienen masa y se desplazan al 50% de la velocidad de la luz. La radiación más potente y peligrosa es la gamma al ser ondas de radiación electromagnética que se desplazan a la velocidad de la luz y carecen de masa.

SABIA USTED QUE...
Todos los seres vivos, plantas y animales se pueden considerar radiactivos al contener el radisótopo carbono 14, cuya vida media es de 5 mil 730 años, que se desintegra con la muerte. Tan es así que especialistas datan los restos fósiles midiendo la cantidad de carbono 14 desintegrado, técnica conocida como datación por carbono.

Próximamente el concepto Mundo y Tecnología en redes sociales.
Espera pronto el espacio Ciclos de la UNAM e IPN en el blog.

1 comentario:

  1. Me gusta el artículo. Se ve que fue publicado hace unos ayeres y desempolvado para hoy... Muy bien...

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